
La ciencia ficción ha dejado de ser un nicho para convertirse en una presencia habitual en la agenda cultural española. En Pamplona y Vitoria hay talleres y clubes de lectura; en Barcelona se presentan novelas de space opera; y las plataformas preparan clásicos y estrenos. El género se cuela en bibliotecas, cines y salones de actos.
Fuera de España, certámenes como Future Vision XPRIZE y producciones animadas de Netflix mantienen la misma idea: imaginar futuros, pero también discutir sus riesgos. La coincidencia entre varias convocatorias es clara: la ciencia ficción quiere ser útil para pensar el presente.
Talleres y clubes: la ciencia ficción en la agenda literaria

El Palacio del Condestable de Pamplona acogerá en octubre tres talleres literarios gratuitos en euskera. Estarán centrados en los protagonistas y en géneros como la ciencia ficción, la fantasía y la novela negra. La propuesta municipal busca acercar la escritura de mundos imaginarios a quienes quieran probar sin coste alguno.
En Vitoria, la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa mantiene un club de ciencia ficción para la temporada 2026-2027. Las sesiones son a las 19:00 en la sala Amaritu, en castellano, duran unos 90 minutos y la entrada es libre hasta completar aforo, sin inscripción previa. Joseba Gómez dinamiza los encuentros.
El calendario arranca el 21 de octubre con «Contacto», de Carl Sagan. Después llegan «Bajo el ojo del gran pájaro», de Hiromi Kawakami; «Proyecto Hail Mary», de Andy Weir; y «Saltonautas», de Hao Jingfang. La selección mezcla clásicos y voces actuales.
La segunda parte incluye «Hyperion», de Dan Simmons, maestro de la ciencia ficción; «La glándula de Ícaro», de Anna Starobinets; «El libro del día del juicio final», de Connie Willis; y «Nosotros», de Yevgueni Zamiatin. Son ocho citas que convierten el club en una puerta de entrada a distintos tipos de ciencia ficción.
Ruocchio presenta en Barcelona su space opera

Christopher Ruocchio ha presentado en Barcelona, de la mano de Oz editorial, los tomos «El imperio del silencio» y «El aullido de la oscuridad», primeras entregas de «El devorador de soles». El autor llegó desde una convención en Leipzig y ha convertido su serie en una de las space opera más comentadas.
La idea nació cuando tenía nueve años: imaginó a un personaje capaz de acabar con una estrella y destruir civilizaciones. Publicó la primera parte a los 22. En sus libros hay tramas intergalácticas, imperios tiránicos, mundos alienígenas y un héroe dudoso, Hadrian Marlowe. El lector debe decidir si es héroe o verdugo.
Ruocchio rechaza que se le compare sin más con «Dune». Dice que su obra responde a Frank Herbert y que no comparte la idea de desconfiar siempre de cualquier líder. También mezcla fantasía, historia y referencias reales: Marlowe lee a Shakespeare como nosotros leemos el Gilgamesh. No quiere profecías sobre el presente.
El autor reconoce que TikTok y las redes han ayudado a que el género esté vivo, aunque él ha dejado sus cuentas en manos de un asistente. Su lector habitual es un hombre joven de entre 20 y 30 años, y espera que su próxima novela fantástica atraiga a más lectoras.
Prime Video y Netflix mueven clásicos y estrenos

Prime Video incorporará «Expediente X» el 1 de octubre en España. Llegarán las once temporadas completas, con 218 episodios, para que los suscriptores puedan seguir a Fox Mulder y Dana Scully. La serie se emitió originalmente entre 1993 y 2002 y volvió entre 2016 y 2018. Es uno de los grandes referentes del género en televisión.
Cada capítulo dura entre 42 y 46 minutos. La ficción combina mutantes, monstruos, conspiraciones y extraterrestres, además de la relación entre sus protagonistas. Las películas, «Expediente X: La película» y «Expediente X: Creer es la clave», seguirán en Disney+, donde también está la serie completa. Prime Video amplía así su catálogo clásico.
En Netflix, «Love, Death & Robots» sigue siendo un caso aparte. Creada por Tim Miller, es una antología animada donde cada episodio cambia de duración, estilo, ambientación y tono. Su libertad narrativa la convierte en una rareza dentro de las series convencionales.
Brad Bird estrenará en Netflix «Ray Gunn» el 18 de diciembre de 2026. Es una cinta de ciencia ficción retrofuturista ambientada en Metropia, con ecos de cine negro. Sam Rockwell pone voz al detective Raymond Gunn y Scarlett Johansson a Venus Nova; Tom Waits interpreta a Eye-Ra, un socio alienígena de un solo ojo. El proyecto nació en los años noventa.
La película pasó por Turner Feature Animation y se canceló tras la fusión con Time Warner; Bird recuperó los derechos y luego llegó a Skydance Animation. Con unos 150 millones de presupuesto y música de Michael Giacchino, busca mezclar investigación policial y tecnología retrofuturista.
Premios para imaginar futuros menos distópicos

El Future Vision XPRIZE ya tiene ganador. Impulsado por Peter Diamandis, XPRIZE, Google y Range Media Partners, repartió más de 3,5 millones en premios. De 2.500 propuestas quedaron 65 semifinalistas y cinco finalistas, que se midieron el 25 de septiembre de 2026 en Los Ángeles. La meta era combatir el exceso de distopías.
El primer premio fue para «The Gifted», de Jeff Synthesized, nombre artístico de Jeffrey Thomas. Cuenta la historia de un niño de once años que reconstruye a su madre fallecida con mensajes, voz y diario. Ella despierta en los teléfonos de todo un condado; las autoridades la ven como amenaza, pero ella pregunta, escucha y ayuda. El antagonista no es la tecnología, sino el miedo.
El jurado incluyó a Neil deGrasse Tyson, Mira Lane, Rod Roddenberry, Neal Stephenson y John Zissimos. El ganador recibe 2,5 millones para producir la película y 100.000 dólares en efectivo; los otros cuatro finalistas obtienen 100.000 cada uno. No se exigía una técnica concreta.
Entre las propuestas seleccionadas hubo presencia española. La directora creativa barcelonesa Bruna Segarra fue elegida con «To Dream Upon A Sun», donde una joven busca energía en sueños artificiales y arriesga sus recuerdos. También se menciona «Longevity Day», de Sergio M. L. Tarrero, vinculado a Alianza Futurista y al International Longevity Summit de Madrid. La ciencia ficción española aparece en circuitos internacionales.
«The Thorne Protocol» imaginó energía accesible frente a una gran empresa; «Nobody Dies on Mars» convirtió a un chef sin gusto en Marte en una historia de amistad alienígena; y «The World Looks Up» mostró carreras aéreas sobre ciudades abandonadas por el cambio climático. Todos los futuros planteaban conflictos reales.
Del cine clásico a los efectos visuales actuales

La ciencia ficción permite ver la evolución del cine con claridad. Desde los trucos de Georges Méliès hasta «Avatar» o «Dune», el género ha empujado miniaturas, CGI, captura de movimiento y pantallas de producción virtual. Muchas herramientas nacieron para materializar mundos imposibles.
En esa historia figuran títulos como «2001: Odisea del espacio», «Blade Runner», «Matrix», «Interstellar», «Metrópolis», «Alien: el octavo pasajero» y «El planeta de los simios». Unas veces exploran el espacio; otras, la deshumanización, la inteligencia artificial o el racismo. El género funciona como barómetro cultural.
«Metrópolis», de Fritz Lang, imaginó una megalópolis dividida por clases; «Alien» mezcló terror y ciencia ficción con un diseño de H.R. Giger; «El planeta de los simios» usó la inversión de roles para criticar el racismo y el fanatismo. Son clásicos que siguen alimentando el presente.
Entre talleres en euskera, clubes de lectura en Vitoria, presentaciones en Barcelona, premios internacionales con participación española y catálogos de plataformas, la ciencia ficción se mueve en muchos frentes. No es solo evasión: también sirve para imaginar futuros deseables, analizar miedos colectivos y descubrir nuevos narradores. La agenda del género está más viva que nunca.