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Anthropic y los derechos de autor: el Proyecto Panamá y las demandas millonarias​ – Actualidad Literatura

La relación entre la inteligencia artificial y los derechos de autor ha entrado en una fase crítica. Anthropic, la empresa responsable del chatbot Claude, se enfrenta a un aluvión de demandas y controversias por la forma en que ha obtenido y utilizado contenido protegido para entrenar sus modelos. Lo que comenzó como una operación secreta para digitalizar libros ha derivado en acuerdos millonarios y nuevos frentes legales que podrían redefinir las reglas del sector.

El llamado Proyecto Panamá, desvelado durante un proceso judicial en Estados Unidos, ha puesto de manifiesto las prácticas poco ortodoxas de la compañía. Mientras algunos tribunales han avalado parcialmente el uso legítimo de obras compradas legalmente, la utilización de material pirateado y las nuevas denuncias de la industria musical mantienen a Anthropic en el centro de la tormenta. Estas son las claves de un conflicto que también mira a Europa.

Anthropic y los derechos de autor en la inteligencia artificial

El Proyecto Panamá: comprar libros, destruirlos y escanearlos

La operación interna de Anthropic, bautizada como Proyecto Panamá, consistía en un ambicioso plan para escanear de forma destructiva todos los libros del mundo. Según documentos judiciales revelados por The Washington Post, la empresa compraba grandes cantidades de ejemplares físicos, cortaba sus lomos con máquinas hidráulicas y digitalizaba las páginas con equipos de alta velocidad. Posteriormente, el papel se enviaba al reciclaje, convirtiéndose en productos como papel higiénico o cartón.

La compañía llegó a desembolsar decenas de millones de dólares para adquirir potencialmente millones de libros, muchos de ellos de segunda mano. Proveedores como Better World Books y World of Books recibieron pedidos masivos de ejemplares usados, a veces raros o descatalogados. El objetivo era obtener textos escritos y editados por humanos para mejorar la calidad de las respuestas de Claude, evitando así la creciente cantidad de contenido generado por otras IA en internet.

Los documentos internos muestran que los directivos eran conscientes del carácter reservado de la operación: “No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto”. Pero la iniciativa no se limitó a libros adquiridos legalmente. Las investigaciones revelaron que Anthropic también descargó millones de obras de repositorios piratas como LibGen y Pirate Library Mirror, almacenándolas en una suerte de “biblioteca central” para entrenar sus modelos.

Proyecto Panamá de Anthropic y su impacto en los derechos de autor

El acuerdo con los autores y sus dificultades

En 2024, un grupo de escritores liderado por Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson demandó a Anthropic por el uso no autorizado de sus obras. El juez William Alsup dictaminó que entrenar modelos de IA con libros comprados legalmente podía considerarse “uso legítimo” bajo la legislación estadounidense, pero estableció una clara distinción con las copias pirateadas. En septiembre de 2025, las partes alcanzaron un acuerdo histórico: Anthropic pagaría 1.500 millones de dólares para resolver la demanda colectiva, cubriendo cerca de 500.000 títulos.

El reparto del acuerdo, sin embargo, no ha estado exento de polémica. Autores de casi 500.000 obras elegibles podrían recibir 3.000 dólares por cada libro pirateado, pero editoriales y agencias literarias están reclamando pagos que los escritores consideran indebidos

. La autora April Henry denunció que HarperCollins reclamó uno de sus libros cuyos derechos habían sido revertidos 17 años atrás. La escritora Victoria Strauss, del blog Writer Beware, ha recibido múltiples quejas sobre entidades que pretenden quedarse con el 100% de compensaciones cuando solo les correspondería el 50%.

El problema se debe, en parte, a registros deficientes y a la complejidad del proceso. La fecha de reversión de derechos, fijada antes del 10 de agosto de 2022, es crucial para determinar el porcentaje. Mary Rasenberger, directora ejecutiva del Authors Guild, atribuye estos desajustes más a errores administrativos que a una intención deliberada de los sellos, aunque la repetición de casos apunta a un posible fallo sistémico en el sistema de distribución.

Acuerdo de derechos de autor entre Anthropic y autores

Nuevas demandas: Sony Music y Warner Chappell contra Anthropic

Mientras el acuerdo con los autores sigue su curso, Anthropic se enfrenta ahora a las demandas de la industria musical. Sony Music Publishing y Warner Chappell, las divisiones editoriales de Sony y Warner, presentaron el pasado 28 de agosto una demanda ante el Tribunal del Distrito Norte de California. Acusan a la compañía de haber descargado, copiado y procesado sin autorización miles de composiciones protegidas, pertenecientes a artistas como The Beatles, Taylor Swift, Michael Jackson o Leonard Cohen, para entrenar a Claude.

Las editoriales musicales sostienen que Anthropic obtuvo las letras y partituras mediante descargas por torrent y de servicios como Musixmatch y LyricFind. Además, afirman que Claude puede reproducir fragmentos literales de canciones e incluso generar nuevas letras que compiten con las obras originales. La demanda busca una indemnización de hasta 150.000 dólares por cada obra infringida, así como una orden judicial para impedir que la empresa continúe utilizando su catálogo.

Anthropic ha rechazado las acusaciones y alega que el entrenamiento de IA constituye un “uso legítimo”, citando el fallo del juez Alsup en el caso de los libros. Un portavoz calificó la demanda de “reciclaje” de casos ya planteados por los mismos abogados. Sin embargo, las editoras musicales argumentan que el acuerdo de 1.500 millones no es suficiente para disuadir a una empresa valorada en dos billones de dólares.

Demanda contra Anthropic por derechos de autor musicales

Repercusiones en Europa y España

Este tipo de litigios trasciende las fronteras de Estados Unidos. En Europa, la directiva sobre derechos de autor y las obligaciones de transparencia para los modelos de IA han puesto el foco en las prácticas de las grandes tecnológicas. En España, las sociedades de autores llevan años reclamando compensaciones por el uso de contenidos protegidos, y la IA generativa reabre el conflicto a escala global.

La reforma del canon digital y los litigios en torno al artículo 32 de la Ley de Propiedad Intelectual dejaron una lección: cuando el regulador no fija un precio, lo acaban haciendo los tribunales. Si los tribunales estadounidenses determinan que Anthropic infringió los derechos musicales, podría sentarse un precedente que afecte a las negociaciones con las entidades de gestión en España y el resto de Europa.

Además, el caso del Proyecto Panamá plantea un interrogante sobre el patrimonio cultural. La destrucción de libros físicos para convertirlos en datos es vista con preocupación por expertos, especialmente cuando se trata de ejemplares raros o históricos. La digitalización del conocimiento no debería implicar la pérdida de los soportes originales, un debate que también resuena en el ámbito europeo.

IA y derechos de autor en Europa

La espiral de denuncias contra Anthropic no solo afecta a los beneficios de la compañía, sino que pone en evidencia la necesidad de un marco legal claro para la IA. El acuerdo por los libros pirateados, las disputas en el reparto, las demandas musicales y el debate sobre el uso justo configuran un escenario complejo. Mientras otras empresas como Meta, OpenAI o Google también se enfrentan a litigios similares, el caso Anthropic se ha convertido en un referente para determinar cómo deben compensarse los derechos de autor en la era de la inteligencia artificial. Lo que está en juego es nada menos que el equilibrio entre el avance tecnológico y la protección de los creadores, una cuestión que sin duda seguirá dando que hablar.

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